Resulta sabido que la ley Nacional de Tránsito (Nº 24449) obliga al uso de casco cuando se circula en motos o ciclomotores y en concordancia, las Ordenanzas Nº 1031 que adhiere a la misma, y la Nº 569 en su art. 60 Inc. “X” que establece una sanción a quien no lo hiciera. Sin embargo, hay gente que no lo usa.

La obligatoriedad de su uso parece lógica teniendo en cuenta que ambos vehículos no poseen carrocería alguna que pueda servir de contención en caso de choque o vuelco, y que la sola pérdida del equilibrio en la moto puede significar dar de cabeza contra el duro suelo.

No obstante y si bien el porcentaje se ha reducido con el correr de los años, aún hay personas que optan por no utilizarlo.

Más allá de la normativa, y de las exigencias legales, desde el Municipio se apuesta a la toma de conciencia por parte de los conductores. Este elemento de seguridad salva vidas al evitar golpes y heridas en la cabeza, devastadoras y discapacitantes. Los motociclistas que no usan casco tienen mucho más alto riesgo de muerte o de sufrir lesiones permanentes.

Un estudio realizado en Estados Unidos, ha probado que:

  • Los motociclistas que usan el casco tienen un 73% menos de mortalidad que los que no usan el casco.
  • Los motociclistas que usan el casco tienen hasta un 85% menos de lesiones graves que los que no usan casco.
  • Los cascos de motocicleta tienen una efectividad del 67% en la prevención de lesiones cerebrales.
  • Los motociclistas que no usan el casco tienen tres veces más posibilidades de sufrir daños cerebrales que los que lo usan.

 

No se trata de hacer cumplir las reglas sólo porque están escritas, se trata de salvar vidas utilizando un elemento de protección, tan simple de manipular, como un casco.