El Trébol también dijo #NIUNAMENOS

El #NiUnaMenos también se realizó en El Trébol y cada vez va tomando más fuerza el grito por una sociedad en donde no exista la violencia machista y patriarcal que mata todos los días a las mujeres.

Los actos se replicaron en distintos espacio de Argentina y el mundo. En monumentos, plazas o esquinas, las mujeres en lucha, unidas, hermanadas y fuertes, se convocaron.

Acá, el escenario fue la Plaza San Martín y estuvo organizado por la Red de Infancias, Adolescencias y Familias Diversas, conformada por distintas instituciones de la ciudad entre ellas, la Municipalidad de El Trébol.

En una ronda llena de color, amor y sororidad, se debatieron ideas, se compartieron experiencias, se habló sobre los distintos tipos de violencias y se contó cómo nació el Ni Una Menos y el significado poderoso que hay detrás de la necesidad de decir “basta de femicidios”.

Fue una intervención en un espacio público, con mate de por medio y con una propuesta simple. En medio de la ronda había cartones con frases que fueron leídas e interpretadas: “Si no hago la comida él se enoja”, “Es una puta”, “Me compré zapatillas y no le dije nada”, “Las pibas se visten provocativas”, “Ya no se les puede decir un piropo”, “¿Cuándo vas a ser mamá?”, etc.

Frases y acciones instaladas en la sociedad que esconden todo tipo de violencia: Psicológica, obstétrica, económica, física, verbal, sexual, patrimonial, etc. Muchas veces, en su gran mayoría, invisibilizadas y sin poder reconocerlas.

En la Argentina cada 30 horas asesinan a una mujer sólo por ser mujer por eso el pedido es urgente y el cambio debe ser ahora, ya. Desde el 2015, cuando ocurrió el femicidio de Chiara Páez, una joven de 14 años embarazada, en manos de su novio, se despertó un clamor popular que se manifestó de inmediato en las calles y se convirtió en un grito aunado que con certeza e ímpetu avanza sin mirar atrás.

Las acciones colectivas construyen lazos inquebrantables, con un sentir empático, pensando más allá de uno, pensando en un todo, en un mundo libre de violencias. Y para eso es necesario romper barreras, desconstruir años de sometimientos, siglos de historia de opresión, para poder reconstruir desde lo sano, lo genuino, desde la igualdad y la equidad.

El Trébol tiene mujeres de lucha. Esas mujeres que ponen el cuerpo cuando muchas y muchos se esconden. Desde el silencio ayudan, acompañan y crean. Desde la empatía se brindan a la comunidad. Desde el alma pelean por sus ideas, por lo justo, por lo real, por lo que la sociedad necesita. Caminan y andan por las que ya no están, por las que pueden faltar. Por todas.