Desde hace algunas semanas, el Ingeniero Mario Rosso trabaja en la coordinación del área de Medio Ambiente.

Transcurridos los primeros momentos en su nueva función, nos contó como atraviesa esta etapa y cuáles son los objetivos planteados desde el área.

“La coordinación de Medio Ambiente depende de la secretaría de Obras, Servicios Públicos y Gestión Ambiental, de la cual está a cargo Gilberto (Bonelli). Yo estoy en la coordinación, que comprende todo el área de Medio Ambiente. Para ser más específicos, todo lo relacionado al arbolado público de El Trébol, como ser poda, forestación y mantenimiento. Ese es uno de los primeros puntos a tratar. También, toda la parquización de las áreas públicas y las jerarquizaciones, la ley de productos fitosanitarios, aplicación de los agroquímicos a nivel del perímetro y ayudando también a María Lina (Pagliano) en todo lo que es el tema de la Gestión de Residuos Sólidos”, comenzó manifestando Mario.

Objetivos

“El primero sería el de dos árboles por persona en El Trébol, como un índice internacional y 15 metros cuadrados de superficie verde. En este período de cuatro años quiero que nos acerquemos a esos números. Nosotros en El Trébol tenemos un relevamiento del arbolado público que se hizo en el año 2010. Es bastante completo, teniendo en cuenta la cantidad de especies distintas que tiene la ciudad, que son alrededor de 40 y de las cuales el Fresno ocupa el 75%”, señaló el Ingeniero.

“El Trébol tiene alrededor de 12.500 árboles, sin los clubes, sin los predios de AMPIL y del Agua Potable y sin el arbolado privado de las manzanas internas. A raíz de unas fotos aéreas que tomé, se puede observar en forma estimativa la cantidad de árboles que tiene cada manzana adentro, porque el arbolado lineal ya está contado. Más o menos da un promedio de entre diez y doce árboles cada manzana. De cualquier manera, no es la misma cantidad de árboles en el centro que en la periferia”, agregó.

“Yo dividí la ciudad en once partes: De Europa hacia el sur, entre Europa y Santa Fe, entre Santa Fe y Río Negro, entre Río Negro y Eva Perón, entre Eva Perón y Viena, entre Viena y Palermo y a su vez, de Bv. América hacia el este y hacia el oeste. Cada uno de esos sectores o zonas tiene una cantidad determinada de árboles. Lógicamente que en la zona céntrica hay mayor cantidad de árboles por manzana lineal, mientras que para el sector sur y el sector norte, hay menos. Por ello, la idea es uniformar para que haya un equilibrio. Si se hace un número total, con cinco o seis mil árboles más estaríamos llegando a esa cantidad de dos árboles por persona”, continuó explicando Rosso.

Parquización

“Es una cosa que ya está estandarizada, es decir, si bien hay algunas ‘placitas’ nuevas que van sumando, ya se sabe la cantidad de plantines y flores que se necesitan. Y en lo que respecta al área verde, con el nuevo plan de desarrollo urbano que se está haciendo, hay un sector que va por calle Av. Libertad hacia el norte, al costado de las vías del ferrocarril, que contemplará un parque nuevo que aumentará la superficie verde. La idea es que las áreas verdes grandes que en un futuro El Trébol pueda llegar a tener, sean desde el centro hacia la periferia”, señaló el profesional.

“El Trébol tiene 450 hectáreas. Por persona, tenemos 1,1 de árboles y tenemos que llegar a 2 y tenemos 9 metros cuadrados de superficie verde y tenemos que llegar a 15. Ese es el primer objetivo que tiene que ver con la ecología y el medio ambiente de El Trébol”, remarcó.

Agroquímicos

“Es otro de los temas importantes. Es un tema largo, que viene con toda una historia de la agricultura moderna. Nosotros ya habíamos hecho algo años atrás, en combinación con la Cooperativa, los productores y los Ingenieros Agrónomos, trazando una línea, que se llama línea agronómica y que más o menos coincidió con la línea urbana. Pero la agricultura, la tecnología y los agroquímicos fueron aumentando cada vez más: Hoy se tiran 280 millones de litros de agroquímicos en todo el país”, puntualizó el flamante coordinador.

“En esta zona, que era una zona tambera, se transformó en una zona agrícola y la soja ocupó el primer lugar. Hoy, es casi considerado como un monocultivo. Por lo tanto, con la soja trajo aparejado un paquete de productos químicos, que fue muy pesado en los años ’80. Después, en el ’96, ingresa la soja transgénica o la genéticamente modificada y entonces ahí entra otro paquete más, que tiene que ver con que ‘producís con agroquímicos o no producís’. Eso fue como una ley internacional, en la que Argentina, con su agricultura, se adaptó a los paradigmas internacionales. Ahí empieza el lío”, se explayó.

Glifosato

“Tiramos 150 millones de litros de glifosato, sin saber si causa problemas o no. Seguro que causa problemas. Todos los agroquímicos nacieron con la primera y la segunda Guerra Mundial: Los usaban para matar bosques, cosechas y demás. Cuando se terminaron las guerras, se trasladaron a la agricultura”, dijo Mario.

“En el año ’96, la biotecnología, a través de una empresa importante, introduce genes dentro de la soja y la hace resistente a un herbicida determinado, que es el glifosato. Y ahí haces agricultura sojera con ese paquete, sino no. Esa idea fue intoxicando los suelos y el ambiente. Hay un montón de datos, algunos extremos. Están los pueblos fumigados, hay aumento de enfermedades importantes, de alergias, que es lo que estamos estudiando”, ahondó.

“Yo para El Trébol tengo una idea: Junto a este límite que vamos a establecer, que va a estar separado del límite urbano, haremos una zona de protección. Puede ser de 500 metros, 800 o mil, eso lo determinaremos en forma agronómica. Pero vamos a hacer reuniones en la sociedad. Yo ya hablé con la Asociación Médica y haremos reuniones con todos los médicos, para ver qué opinan. También haremos con los profesores, con los periodistas, con alumnos de las escuelas y con todas las instituciones que se pueda. Eso para saber que piensa El Trébol. Este tipo de decisiones tiene que salir de la sociedad, sino será muy difícil que se logre”, concluyó Rosso.