El Trébol vivió dos jornadas de emoción, alegría y una multitud en sus Fiestas Patronales

La ciudad volvió a celebrar sus Fiestas Patronales con una convocatoria que desbordó expectativas y convirtió al domingo 9 de agosto en una verdadera fiesta popular. Desde las primeras horas de la tarde, el Predio Ecológico comenzó a recibir a familias de la ciudad y de toda la región, que se acercaron para compartir una jornada llena de música, encuentros y propuestas para todas las edades. Con el correr de las horas, una multitud acompañó los festejos hasta el atardecer.

La música fue uno de los grandes motores de la celebración. “La Nueva Luna” ofreció un recital exclusivo que hizo cantar y bailar a miles de personas, mientras que “La Juntada” de María Susana y los artistas locales Rubén Aguilar y “Vale para vos”, completaron una tarde a puro escenario.

Pero si hubo protagonistas especiales, fueron los niños: el Circo “Lumiere” los recibió con payasos, zancos y malabaristas, mientras 16 instituciones de la ciudad prepararon juegos y actividades que llenaron el predio de risas, movimiento y familias compartiendo.

La propuesta, se multiplicó en cada rincón. Hubo 160 feriantes y emprendedores, un gran patio gastronómico y una impresionante exposición con más de 100 autos y motos de colección, antiguos, restaurados y modernos.

En el Museo, la muestra de coleccionistas de juguetes sumó otro de los grandes atractivos: una Copa del Mundo gigante, una figura de Lionel Messi construida con piezas de armado y un espacio donde los chicos pudieron convertirse por un rato en pequeños constructores. Fue una de esas jornadas en las que la ciudad se encuentra consigo misma y también recibe a quienes llegan desde localidades vecinas.

Los festejos, tuvieron su continuidad este lunes 10, Día de San Lorenzo Mártir, con una jornada marcada por la fe y la tradición. El Trébol recibió la visita del arzobispo de Santa Fe, Sergio Fenoy, y frente a la Parroquia San Lorenzo Mártir, se realizó la tradicional bendición de vehículos, bicicletas y las tropillas de las agrupaciones gauchas. Luego, la comunidad acompañó la procesión alrededor de la Plaza San Martín y participó de la Santa Misa.

Dos días diferentes, unidos por una misma identidad: una ciudad que salió a celebrar, que volvió a encontrarse y que una vez más logró convocar a una multitud de toda la región.